SEXO EN LAS RESIDENCIAS




Imagínate que compartes piso, estás en tu habitación en un momento de intimidad con tu pareja, o en la soledad, y de repente entra alguien sin llamar y sin importarle lo que pueda encontrarse ¿Qué harías en esa situación? Lo más normal sería echarlo exigiéndole intimidad y si es el caso, también respeto tanto para ti como para tu pareja 

Bien ahora imagínate la misma escena, exactamente lo mismo, pero en vez de que suceda en tu casa, ocurra en una residencia de ancianos. Y de pronto entra una auxiliar a tu habitación ¿Qué harías en esta situación también?

La residencia puede ser lo buena que quieras, que tenga jardín, una sala de juegos, gimnasio, pero a veces solo pensamos en lo material y no en lo vital y primordial que no se consigue ni con todo el dinero del mundo, la intimidad. Más aún en un acto como el sexual. La intimidad tan anhelada por tantos en las residencias pero tan pisoteada por otros. Es por eso que una vez llegados a la residencia, pagada con el sueldo de los propios abuelos, se produce un “robo” de la intimidad.

Y qué hacen los ancianos ante ese robo. Simplemente callan, callan por sus hijos porque no quieren darle más problemas, callan porque se consideran demasiado viejos y cansados para luchar por algo que les parece injusto. Callan simplemente para que otros callen también.




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